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Críticas - Paisajes

ANGELA PICARDI
Paisajes – Galería Mateo Sariel. Panamá , Septiembre 2007

Reflexiones Estéticas: Luces y Colores

El marco de esta exposición dedicada a paisajes debe ser circunscrito a dos circunstancias  que   condicionan la obra total de Alicia Viteri: la primera es el encontrar en la naturaleza un refugio, un solaz   para sus momentos de auto análisis o de reflexión estética; la segunda es aquella  capacidad, conocida por los  estudiosos de su producción, de  promover pausas en su actividad,  antes de  lanzarse a nuevas etapas de su trabajo o a fases novedosas alejadas de su producción anterior que,  aunque  con resabios de la actividad anterior,  han ido formando, en una evolución constante, la secuencia armónica de su temática.

Hoy la naturaleza de Alicia Viteri se abre hacia horizontes amplios, casi infinitos, en donde la luz trasciende y se impone al dibujo de una vegetación  que, aunque siempre en los primeros planos,  está íntimamente subordinada a este espacio de luces. Confrontada  a sus paisajes anteriores, la estructura  de los actuales se asemeja más a un espacio-tiempo que  a un espacio  en función compositiva, pues la luz invade  ahora difusamente la naturaleza y lleva al espectador a horizontes  más sentidos que percibidos, en donde el mensaje  vital se impone.

Después del examen  íntimo de su vida, Alicia Viteri descubre en la naturaleza una nueva proyección , aquella que simboliza el tiempo.  Y nos trae su visión  renovada de la misma, dada por aquellos espacios  inmensamente luminosos que circundan, cual auras de espiritualidad, su reinterpretación de la naturaleza.

Así mismo, comparados a sus paisajes anteriores, los actuales indican una nueva proyección de colores, donde los espléndidos amarillos, los  suaves rosáceos, el rojo vivo y el morado se imponen en unión armónica de tonos cálidos, vibrantes en su mensaje de optimismo y plenitud.
Los árboles y sus troncos erectos ganan prioridad sobre los densos follajes y ramas de su fase anterior y se pintan de colores inverosímiles, cual el azul o el morado, atestiguando que la naturaleza actual de Alicia Viteri es más la expresión de la interioridad, enriquecida por su revisión de vida, que una mera reconstrucción de lo visual.

Ante estos  paisajes, el espectador  vive la lírica  experiencia de dejarse arrastrar por vibrantes valores de luz  y de colores, para ser conducido hacia la profundidad de la visión personal de una inmensidad luminosa  que es una nueva fase, más íntima y  madura, de la evolución de esta artista.

 Así como, una vez,  Alicia Viteri se nutría  del infinito paisaje humano que la rodeaba, hoy,  comprueba  que su universo se ha expandido. Gracias a estos  paisajes  nos lleva a compartir que la infinita dimensión humana  se ha acoplado  a los más profundos misterios  que la luz y el color , en su irradiación, promueven en la experimentación y en la definición humana.